jueves, 25 de febrero de 2016

LA PERVERSIDAD SOBRE EL EMPLEO PÚBLICO

Ayer ( 24 de Febrero de 2016 ) en Infobae sale una nota de opinión titulada “El Empleo Público no es Empleo Genuino” firmada por un tal Christian Joanidis (@Chrisjoanidis).

Tengo que decir que, desde el vamos – o sea desde el titulo – ya comencé a indignarme, ni que hablar cuando terminé de leer el artículo.

La verdad me pareció un panfleto patético que no merecía siquiera el más mínimo reparo.

Sin embargo, con el correr de los minutos y  de las horas fui dando vuelta mi razonamiento. ¿Por qué? Porque resulta que, estos personajes terminan siendo, a pesar de la fragilidad y tendenciosidad panfletaria de sus argumentos, los ¿”intelectuales”? orgánicos de un proyecto liberal antinacional, antipopular y, profundamente, antiestatista que se ha instaurado con la llegada de Mauricio Macri a la Presidencia de la Nación, que después dan sustento a que miles y miles de trabajadores sean despedidos.

Una de las tantas cuestiones a las cuales se recurre por parte de las usinas liberales para darle “autoridad” a las palabras de un personaje, sin importar claro su contenido, es el curriculum y el “amigo” Joanidis presenta el siguiente: “ingeniero industrial (ITBA) y realizó un MBA en la Cranfield University (Inglaterra). Actualmente es docente en la UCES y el ISSP. También asesora a empresas y gobiernos sobre cómo mejorar la forma en que se gestionan. En la villa 21-24 NHT Zabaleta está en la coordinación de un hogar de día para adolescentes y preadolescentes”. Primera reflexión: pobres esos adolescentes y preadolescentes que están en las manos de este señor.

A esto Don Arturo Jauretche lo llamaría zoncera de “autoridad”.

Pero vayamos al meollo de la cuestión. La verdad voy a transcribir la nota porque no es muy larga y no tiene “desperdicio” – es todo un desperdicio -:

“Existe el mito popular de que el Estado tiene que darle trabajo a la gente: nada más alejado de la realidad que eso. El empleo estatal no es empleo genuino desde ningún punto de vista. Podrá ser un paliativo, podrá ser mejor que nada, incluso una solución transitoria, pero en la práctica todos quieren ser planta permanente.
Desde el punto de vista económico, el empleo estatal es el equivalente al del ama de casa en una familia. ¿Quién puede negar que el ama de casa contribuye al hogar? Nadie. El problema es que si en un hogar con seis personas tres estudian, dos se ocupan de la casa y uno sale a trabajar, las consecuencias son evidentes: la restricción presupuestaria se hará sentir. Todos hacen algo, todos contribuyen, no son vagos, pero lo cierto es que el aporte genuino viene del único que trabaja puertas afuera. Lo mismo sucede con el empleo estatal: no genera ingresos para nadie y se convierte indirectamente en un gasto para todos aquellos que no estamos en la función pública.
Esto significa que tiene que haber un equilibrio entre empleo público y empleo privado, porque llega un punto en que no importa qué tan útil pueda ser el aporte de las personas que trabajan en el Estado, lo cierto es que debemos generar lo que los argentinos necesitamos para vivir: y eso nunca vendrá del aparato estatal. El Estado no produce, sólo gasta. Esto no significa que tenga que desaparecer, pero tampoco puede crecer desmesuradamente y abarcarlo todo.
Es necesario un Estado presente, pero es obtuso entender que la presencia se hace más fuerte a medida que aumenta la cantidad de funcionarios. Hoy la tecnología hace más eficiente el control y las nuevas técnicas de gestión permiten hacer muchas cosas con muy pocos recursos. Pero el Estado parece marchar en la dirección opuesta: aumenta su tamaño, aumenta su gasto y no incrementa sus contraprestaciones.Mi percepción es que los sindicatos y los trabajadores estatales se empeñan demasiado en defender su puesto de trabajo, no terminan de ver que allí afuera hay muchas oportunidades. Encarar una defensa tan a ultranza es en definitiva subestimar a las personas, asumiendo que si pierden su cómodo empleo estatal, no tendrán la posibilidad de hacer nada más: trabajo estatal o muerte. Nada podría ser más falso, porque con la capacitación adecuada cualquiera que pierda su empleo en el sector público podría insertarse en el mercado laboral. Hoy, sin mayores inversiones, reorganizando la forma en que se trabaja, eliminando tareas que son obsoletas o innecesarias, seguramente se pueda reducir en un 30% la plantilla de trabajadores estatales. Los gremios se escandalizarían con sólo leer esto, porque en lugar de luchar por la dignidad de las personas piensan en sus propios intereses. Perder el empleo puede ser duro, pero no es el fin, puede incluso ser el principio de todo, es cuestión de perspectivas. Incluso para muchas personas dejar su trabajo en el Estado puede ser la mejor decisión, pero no se atreven, tienen miedo de lo que vendrá luego.Estar en una oficina haciendo una tarea que se sabe que no beneficia a nadie no es trabajo, no es dignidad. Cobrar un sueldo por hacer casi nada, simplemente porque no hay nada para hacer, no es trabajo, no es dignidad. No hablo de ñoquis, hablo de quienes hoy están en el Estado con la mejor de las voluntades: pero sólo con eso no basta.Y aquí vamos entrando en el otro motivo por el cual el empleo estatal no es la solución a nada. José Ingenieros escribió: “Ciudadanos de una patria son los capaces de vivir por su esfuerzo, sin la cebada oficial”. Si en la Argentina no somos capaces de generar empleo genuino para todos y por lo tanto los volcamos al Estado como una forma de subsanar esa falencia, entonces no estamos construyendo ciudadanos de una patria. O como me gusta decir a mí, no estamos construyendo dignidad. El trabajo no es sólo un medio de vida, eso es sólo la parte menos relevante. El sueldo a fin de mes no es el motivo por el que se trabaja, lo hacemos porque como seres humanos que necesitamos un sentido, necesitamos aportar a nuestra sociedad de alguna forma. Con nuestro trabajo somos parte de algo y pertenecemos. Construimos nuestro país, nuestra sociedad, pero también construimos nuestra dignidad. Un empleo en donde no se hace nada, un empleo en donde sabemos que nuestra tarea cotidiana es obsoleta no es un trabajo que construye dignidad. Esto muchas veces no lo ven los sindicatos, que se ocupan demasiado del puesto de trabajo y poco de la dignidad del trabajador. Por evitar despidos terminan condenando a las personas a tareas innecesarias: y todos nos damos cuenta cuando lo que hacemos es inservible. El trabajo estatal no es una solución para nada. No es una solución para la economía, porque el trabajo estatal no genera, no produce. No es una solución para la dignidad de las personas, porque muchas veces se dedican recursos a hacer trabajos innecesarios u obsoletos. Por el contrario, cuantos más empleados estatales, más gasto para el Estado y por lo tanto, más impuestos para todos. Hoy el Gobierno está revisando muchos contratos en el Estado. Era necesario. Uno de los principales reclamos del electorado fue la gran cantidad de empleados estatales que ingresó durante el kirchnerismo. Finalmente se está lidiando con eso. Sólo esperemos que esto sea un movimiento genuino y que cuando por una puerta salen unos, por la otra no entren otros.
La verdad lo escrito por Crhistian Joanidis es un sofisma, pero un sofisma tan mal construido que la propia corriente sofista le hubiese dicho “pibe, está todo bien, pero te recomendamos que te dediques a otra cosa”.
La primer premisa falsa es de donde parte Joanidis “Existe el mito popular de que el Estado tiene que darle trabajo a la gente…”. Esto es falso, pero si el Estado tiene que proveer todas las herramientas necesarias para que la población pueda conseguir una ocupación ya sea promocionando, capacitando o proveyéndolo, porque trabajar es un derecho, derecho constitucional que se encuentra en el artículo 14 de nuestra Constitución Nacional y, por lo tanto el Estado debe tener una batería de políticas de empleo tendientes a la ocupación, entre las que obviamente se encuentra el empleo público.
Ahora bien, más allá de que el trabajo en el hogar me merece el más alto de los respetos, me parece de una estupidez e ignorancia supina – si hablamos de buena fe  - o de perversidad e hijo putez política – si hablamos de mala fe – el comparar el trabajo del ama o amo de casa con el empleo público, porque no hay punto alguno de contacto, ni de comparación. Como diría un amigo del barrio “que tiene que ver el culo con la memoria”.
Y de allí a que conclusión llega? Cha Chan:  “…Lo mismo sucede con el empleo estatal: no genera ingresos para nadie y se convierte indirectamente en un gasto para todos aquellos que no estamos en la función pública.
Esto significa que tiene que haber un equilibrio entre empleo público y empleo privado, porque llega un punto en que no importa qué tan útil pueda ser el aporte de las personas que trabajan en el Estado, lo cierto es que debemos generar lo que los argentinos necesitamos para vivir: y eso nunca vendrá del aparato estatal…”.
O sea que sin hablar del rol del Estado en una sociedad, el señor Joanidis te compara al Estado con una casa familiar, al trabajador del estado con un ama de casa y te dice en resumidas cuentas que el Estado, solo necesita “amas de casa”, lo que implica reducirlo a su máxima expresión, porque lo que el Estado genera son “GASTOS”.
La verdad esta es una visión primaria tirando a “primate”.
La discusión sobre el rol del Estado es ideológica y más profunda que no se puede saldar en una especie de fábula del “ama de casa” y con afirmaciones dogmáticas y rimbombantes como el “empleo público no es trabajo genuino”.
Primero porque es una falta de respeto a miles y miles de trabajadores y después, tendríamos que discutir ampliamente que es “trabajo genuino” o que es “trabajo productivo”.
Voy a dar varios ejemplos de trabajadores del estado, incluso con algunos que tengo ciertas contradicciones como las fuerzas de la represión pero:
El trabajo de la policía, la gendarmería, entre otros no es trabajo genuino? Qué es entonces? No provee un beneficio supuesto a la sociedad?.
El trabajo de médicas, médicos, enfermeras, enfermeros, etc en hospitales públicos no es trabajo genuino? Qué es entonces? Lo creemos realmente un gasto o una inversión productiva para la sociedad?
La investigación de los científicos del CONICET no es trabajo genuino? No produce para la sociedad?
Los trabajadores de Atucha I; Atuha II; Centra Puerto Nuevo, etc no tienen un trabajo genuino?
Los trabajadores de los Ministerios porque no tienen un trabajo genuino?
El criterio de ver a los trabajadores del Estado como una gasto, es el criterio de ver al Estado como algo externo a nosotros, como algo que debemos “soportar” porque no nos queda otro remedio.
Es la visión de aquellos que no necesitan, ni quizá necesitaron nunca del Estado y que por más que laven ciertas culpas haciendo “beneficencia” en alguna villa de emergencia le importa muy poco lo que ocurra, efectivamente, con los sectores populares.
El Estado, depende como sea la visión gobernante puede ser tan o más eficiente y eficaz que el sector privado que en nuestro país ha sido y es un capitalismo bastante parasitario y con vocación dependiente.
El trabajo genuino o productivo, no tiene que ver con una concepción taylorista fordista de ganancia directa, sino con el beneficio que puede producirle a la sociedad en su conjunto y el Capitalismo Argentino sólo ha dado algunos frutos cuando hubo un Estado Fuerte regulándolo y en algunos casos reemplazándolo, marcándole el paso a seguir como en los períodos 1945 – 1955 / 2003 – 2015 que fueron las etapas de mayor crecimiento de la Argentina, conjuntamente, con la mayor nivelación social.
Parafraseando a Scalabrini Ortiz “Lo que el Estado no hace y regula en favor de los sectores populares, lo regula implícitamente en favor de los más poderosos”, por eso se necesita un aparato estatal fuerte y amplio con vocación popular.

Black Canary

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