jueves, 4 de agosto de 2016

“EL VENENO DE LA SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES” – OTRA ZONCERA LIBERAL.-

Como es costumbre a la ideosincracia liberal la misma recurre a falacias descalificadoras, en general dogmáticas con poco sustento, para tratar de “dinamitar” los procesos y modelos populares de desarrollo.

Ese dogmatismo se centra principalmente en adjetivaciones tales como “populismo” – concepto que en el imaginario colectivo ha quedado como “mala palabra” pero que ninguno de sus propaladores podría definir exactamente -.

O en cierto relato amañado con una determinada “logica” – si así no se ofende al término – que a poco de andar pasa a ser ilógico e irrazanoble.

El Liberalismo siempre ha tratado de imponer un discurso único, en el cual no existe otra alternativa, otra posibilidad política que un modelo que concentre la riqueza en una pequeña clase dominante, esa clase dominante es la que debe “abastecer” la desarrollo del país y, si por algunas de esas cuestiones del destino esa Nación se “desarralla” o llega a algún estadío parecido, lo es a costa de los sectores populares que no participan del mismo.

Una muestra de ello es la columna de opinión de Manuel Adorni (@madorni) – Analista Económico y Docente Universitario –

Comienza su columna de este modo: En las últimas décadas, siempre ha resultado cómodo a nuestros gobernantes esgrimir su simpatía con el modelo de sustitución de importaciones, en el que, impidiendo el ingreso de productos del exterior, se logrará desarrollar una industria nacional pujante que dará empleo de calidad y crecimiento económico para todos. Tal vez por un populismo desmedido (como habitualmente ocurre) o simplemente por la ignorancia acerca de las consecuencias en cuanto a los beneficios del modelo, su implementación ha fracasado en cada intento…”

En primer lugar – y una de las primeras falacias – es importante destacar que sólo hubo dos períodos en la historia en los que se quiso imponer, realmente y con convencimiento, un modelo de sustitución de importaciones: 

1) Entre 1946 – 1955, abortado, no por su fracaso sino por un golpe de Estado de neto corte liberal.
Período de tiempo, cortísimo para la historia de un país donde se llego a desarrollar industria pesada de la importante como la de construcción de aviones, para poner un ejemplo.

2) Entre 2003 – 2015 donde, inclusive en medio de crisis mundiales se logró, de a poco ir reflotando industrias como la del cuero, el calzado, textil, automotriz, software entre otras y el nivel de vida de la población era bueno.

Esto quiere decir que es imposible hablar de las “últimas décadas” porque ni siquiera el gobierno de Alfonsín trató de implementar un modelo de sustitución de importaciones, mucho menos el de Carlos Menem; tampoco el de De La Rua, a Duhalde no se le puede atribuir en sí mismo ningún modelo de desarrollo económico y es recién con Néstor Kirchner – 2003 – que se empieza a hablar de sustitución de importaciones.

A pesar del corto – del cortísimo - tiempo de implementación en ambos períodos es imposible hablar de fracaso:

En ambos casos levanto el nivel de la población y la posibilidad de movilidad social, la clase trabajadora se vio incluida definitivamente a la vida social y política de la comunidad; el desempleo dio paso al pleno empleo y la posibilidad de vacacionar y tener posibilidades de consumo que otrora no había.

Los niveles de alfabetización pasaron a ser los óptimos. La creación de universidades y la posibilidad de acceso a esta de todos los sectores sociales fue una realidad.
Los avances en desarrollo, distribución de la riqueza, educación y derechos de los sectores medios y vulnerables no tuvieron parangón en ningún otro período de la historia política argentina.

Todo esto que estoy refiriendo es comprobable estadística, empírica, fáctica, económica y legalmente.

Si a esto se le llama fracaso, por supuesto, prefiero el fracaso al éxito que han tenido los proyectos liberales en argentina que con o sin prosperidad nunca benefició a los sectores populares.

Un ejemplo de ello fue la famosa Argentina del Centenario período en el cual se hablaba del país floreciente, del “Granero del Mundo”, sin embargo era una sociedad llena de conflictos sociales porque la famosa “bonanza” no “derramaba” hacia los sectores populares.

A ese modelo agroexportador se le pude llamar un modelo exitoso? Si cierran los números pero con las mayorías afuera, eso es un éxito? Si ese es el éxito, déjenme con el fracaso.

Los modelos liberales que se fueron implementando después de los primeros seis meses de gobierno alfonsinista hasta el 2003 produjeron la continuidad de la destrucción del aparato productivo que se inició en 1955, se profundizó en 1976 y se remató en tales períodos.

Con esos proyectos liberales llegamos al 2003 debiendo casi el equivalente a do PBIs, o sea a dos veces el Producto Bruto Interno, con un desempleo del 25 %; con el 60% de la población debajo de la línea de pobreza; sin industrias; con una economía informal de más del 60% y uno podría seguir enumerando desastres.

Haciendo una alegoría vendíamos nuestro país y quedamos debiendo otro.
Esto no fue fruto del mal llamado “populismo”, esto no fue producto de un modelo de sustitución de importaciones, por el contrario esto SÍ FUE CONSECUENCIA DE DÉCADAS DE PROYECTOS LIBERALES.

Y me planto ante el que quiera a debatir de qué cuño fueron esos proyectos, más allá, con que sello político llegaron a la Casa Rosada.  

Por ello ya en el primer párrafo de su columna Manuel Adorni parte de una falacia, de una mentira, el problema es que esta zoncera sobre “El Veneno del sustitución de importaciones” ni siquiera tiene el valor de un sofisma, porque estos se construían, a partir de la falacia, como un castillo lógico que dificultaba llegar al embuste. No es así en este caso.

El autor de la columna prosigue diciendo:Es difícil comprender por qué una buena parte de la sociedad sigue aceptando como positiva la frase "sustitución de importaciones" cuando la escucha en boca de algún dirigente mal informado. Seguramente crean que el resultado sería elemental: no se importarían determinados bienes, lo que implicaría creación de industrias nacionales para producirlos y cubrir esa demanda (ahora insatisfecha), y, con el nacimiento de estas, mejoraría el nivel de empleo en la economía, ya que a priori habría mayor mano de obra empleada. Simple y agradable, pero bastante lejano a lo que nos muestra la realidad.
Tampoco se comprende demasiado la obsesión que genera la patriótica sustitución de importaciones. En el mundo desarrollado, el sector que más riqueza genera es el de servicios (con más de un 60% del PBI de las principales economías del mundo) y no los sectores industriales. Hoy vivimos una revolución tecnológica en la que el valor está dado por la educación y la calidad, ya no tanto en procesos industriales repetitivos, donde de a poco la mano de obra humana va perdiendo terreno ante robots y máquinas que automatizan cada una de las etapas de producción; quienes dedicaban su fuerza de trabajo a los procesos industriales deberán comenzar a aportarla a sectores de servicios. Y esto no son malas noticias, sino simplemente una consecuencia de la evolución. En tal caso, la obligación del mundo no desarrollado es invertir en educación que nos permita fomentar las capacidades requeridas por estos nuevos tiempos; sin esta y sin la adecuada preparación, quedaremos fuera del mundo, ya no por no pagar nuestra deuda soberana o por ideologías contrapuestas con el hemisferio norte, sino por seguir pensando sobre ideas de un siglo al que hoy ya no pertenecemos. Ayer fue la revolución industrial, hoy es la revolución tecnológica…”
Algunas cuestiones importantes para señalar. Ese círculo virtuoso que señala sobre la sustitución de importaciones, donde Adorni lo señala irónicamente, debería tener un análisis más riguroso.
En principio hemos dicho ya, cuestión esta que se pude comprobar con dato duros, no sólo del INDEC, sino delas mismas Cámaras delas distintas actividades que en la industria textil, el cuero, el calzado, la industria de la alimentación; el juguete; la misma industria automotriz y, fundamentalmente la de autopartes; se estaba promocionando y logrando importantes avances en la industria del software; la industria satelital; la producción de reactores nucleares, entre otras varias, fueron fruto de un modelo de sustitución de importaciones que logró ir capeando una crisis internacional que empezó en el 2007 y aún no termina.
De una desocupación del 25 % se llegó a una desocupación del 5,9%; de un índice de pobreza de casi el 60% se bajó al 20%; de una economía informal de entre el 55 y el 60% se llegó al 33%; de deber casi dos PBIs a tener una deuda del 11% del PBI – desendeudamiento total – y a gobierno actual se le entrego un país con crecimiento del orden del 2,7% en plena crisis internacional y un déficit fiscal real del 2,9% - reconocido, recientemente por el INDEC de Todesca -. Me gustaría entonces que me expliquen cual es el fracaso y cual la “pesada herencia”?.
Ahora bien con un modelo liberal a ultranza en ocho meses vamos camino a restablecer los índices del 2001 y espero que no, a superarlos.
Advierte Manuel Adorni que en el mundo desarrollado el sector que más riqueza genera es el de servicios.
Aquí hay que detenernos en varias cuestiones:
En primer lugar es una afirmación dogmática, sin sustento, ni ejemplos reales es lo que hace siempre el liberalismo para crear lo que Jauretche denominaba zonceras.
En segundo lugar también se habla de riqueza en forma genérica. Un modelo es exitoso porque, simplemente, genere riqueza?  Y este es un debate de fondo.
Hay economías liberales que han generado riqueza pero, esa riqueza, se concentra en una clase dominante y, como ya hemos referido, nunca “derrama”. Ese es un modelo exitoso?
En este mundo Capitalista hay 62 personas que tienen la misma riqueza que todos los demás habitantes del planeta. ¿Qué tal?
Cuando se habla de modelo exitoso de economía de servicios se señala a la India. Macroeconómicamente sustentable; 6% de inflación anual, 65% de pobreza y explotación laboral. Riqueza concentrada en el 2% de la Población.
Aquellas economías basadas en la producción y distribución de servicios son las más vulnerables a las crisis económicas, por supuesto no voy a enfatizar una frase dogmática, voy a ejemplificar.

No hablo de países subdesarollados, hablo de países centrales. En Europa los países más afectados por la crisis internacional han sido aquellos que su economía se sustenta en los servicios y que tienen muy poco desarrollo industrial.

Cuales fueron los países europeos más afectados por la crisis? Al principio de ella Gran Bretaña, Islandia, España; Portugal; Grecia y los países del Este europeo.

La que sale primero y, la única que sale de dicha crisis es Gran Bretaña, que ante el rescate bancario empieza a sobrellevar la crisis. Por qué? Porque junto a Suiza son la banca internacional financiera y entonces los bancos son los primeros rescatados y los primeros en ganar en estas situaciones.

Ahora bien, que ocurre con los demás? Siguen inmersos en una crisis económica desde hace varios años, porque salvo los servicios básicos, estos son las cosas que primero se recortan y si no hay industria donde recostarse termina siendo un círculo vicioso de nunca acabar.

Tanto España, como Grecia y Portugal dependen, fundamentalmente, del turismo, la hotelería y la gastronomía. Los países del este europeo dependen de ello aún más.

Ninguno de estos ha podido sacar la cabeza de debajo del agua, esencialmente, porque han seguido un proceso de concentración del capital financiero y de las compañías de servicios; así como también la falta de estructura industrial no le da posibilidad alguna a estas economías de guarecerse al menos en un cierto repliegue que no destruya o impacte menos en el desempleo.

No sólo que una economía basada en los servicios no genera grandes cantidades de empleo, sino que declaradas las crisis, la expulsión de trabajadores es mucho más vertiginosa, no sólo por la precariedad que en general tienen esos empleos, sino también porque son los que la gente desecha primero.

Otro de los “errores” muy comunes de los economistas liberales es hablar de la revolución tecnológica en contraposición a la industrialización, que l industrailización ya fue y lo que vine es simplemente, la cuestión del conocimiento y la tecnología.

Sin embargo una cosa no se opone a la otra. Decir que los países como el nustro están destinados a proveer de cerebritos a los países centrales, que más o mnos es el mensaje de Adorni, es algo así como que nos declarmos en extinción.

Pero inclusive para producir tecnología se ncesita industria: Industria del Software; producción de insumos; computadoras, chips, smartphones; tablets; videos juegos, consolas; satétlites: cables de fibra óptica; reactores nucleares; si se quiere, paneles de enería solar; para eso también se ncesita la industrial del metal y del plástico y uno podría seguir enumerando muchas más industrias que hacen a la posibilidad que exita la tecnología o nuevas tecnologías, industrías en las cuales la robótica aún no h reemplazado al hombre; robótica que además necesita deindustria que tambíen necesita de trabajadores.

Ello pura y exclusivamente hablando de nuevas tecnologías y que, como expresé, me quedo corto.

Este somero ejemplo da por tierra  cualquier especulación sobre la “inutilidad” de la industria o su desfasaje histórico en el siglo XXI.

La sustitución de importaciones no es un veneno, por el contrario es la única salida paramun proyecto de país independiente económicamente y a su vez integrado al mundo pero con autonomía.

La propuesta liberal sigue siendo una propuesta dependiente de las economias centrales y en el fondo colonialista donde la riqueza se concentre en l lase dominante y no haya ditriución de la misma, porque el Estado no está para “intervenir” en la economía, aunque esta sea otra falacia liberal.

El Estado Liberal es tan o más interventor que en los gobiernos populares, nda más que inclina la balanza en favor de las minorías qu ostentan el capital concentrado.


BLACK CANARY

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