jueves, 14 de marzo de 2013

Sin Solidaridad no hay Sindicalismo


La marcha del 14 viene ¿asomando?

La CGT moyanista y la CTA que conduce Pablo Micheli ratificaron la marca del 14 de marzo para reivindicar acciones desde una óptica, por lo pronto, alejada de los conceptos centrales de solidaridad y distribución de la riqueza que hacen a la esencia del sindicalismo.


Este jueves el sector sindical que “lidera” Hugo Moyano, así como la disidencia de la CTA que ¿conduce? Pablo Micheli, ratificó una marcha de “protesta nacional” que se realizará al Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad  Social a cargo de Carlos Alfonso Tomada.

Entre las reivindicaciones que se llevarán a cabo se encuentran:

-“Paritarias sin techo”; Unificación y Universalización de las Asignaciones Familiares; y la Derogación del Mínimo no imponible del impuesto a las ganancias sobre el salario.

Ante ello es dable decir que no es ningún secreto que ambos sectores sindicales se encuentran enfrentados con el Gobierno. La fracción de Pablo Micheli desde el conflicto de la 125, mientras que la facción Moyanista casi con inmediatez a que la Presidenta fuese investida como tal en su segundo mandato, producto de la magra cosecha en las listas por parte del sindicalismo representado por Moyano.

Va de suyo que la ruptura con el Gobierno por parte del Moyanismo es de una gran mezquindad y volatilidad en términos de concepción ideológica y política.

Más allá de estas digresiones sería importante analizar los motivos por los cuales se realiza la marcha.
"Va de suyo que la ruptura con el Gobierno por parte del Moyanismo es de una gran mezquindad y volatilidad en términos de concepción ideológica y política."


1-  NEGOCIACIÓN SALARIAL SIN TECHO

La negociación colectiva en la Argentina es libre, por lo que las partes negocian libremente ya sea salarios o condiciones de trabajo sin restricción alguna.

El Estado tiene la facultad de verificar el acuerdo para constatar que no viole las normas laborales vigentes, así como ver la oportunidad y conveniencia de los mismos, facultad que deviene de la ley 14.250.

Cuando esa verificación tiene resultado positivo se lo concreta en una resolución, siendo ese proceso lo que se denomina homologación. El instituto de la homologación es lo que le da a los acuerdos laborales su validez para que sea aplicado a todos los trabajadores de una misma actividad o del nivel de negociación que se trate (rama de actividad, sector, empresa, establecimiento).

Con esa facultad, sobre todo, con los conceptos de oportunidad y conveniencia, por cuestiones de política económica el Estado podría no homologar acuerdos que imposibilitaran llevar a cabo la política económica emprendida por el Estado.
Sin embargo no existe antecedentes en este Gobierno que indique la violación de la libertad de negociación de las partes utilizando la facultad de “oportunidad y conveniencia” para no homologar un acuerdo.

Es cierto que a veces se tiran determinados lineamientos para la negociación en términos porcentuales, pero la dinámica negocial siempre – en esta etapa – ha sobrepasado esos lineamientos, lo que desmiente el denominado techo en paritarias.

De todas formas más preocupante es el talante de las otras dos reivindicaciones:

2- UNIFICACIÓN Y UNIVERSALIZACIÓN DE LAS ASIGNACIONES FAMILIARES

Plantear la universalización de las asignaciones familiares no es una postura que, realmente, se condiga con las tradiciones del sindicalismo. Se puede plantear una nueva gradualidad, pero no su universalización, porque ello rompe con el principio de solidaridad sindical.

¿Es realmente solidario que – por ejemplo – un Gerente de Techint S.A. – este no deja de ser un trabajador asalariado - cobre asignaciones familiares?

La idea de la asignación familiar es la de un complemento para que los trabajadores puedan afrontar gastos por nacimiento, educación, maternidad, entre otros, suponiendo en esa lógica, beneficiar a aquellos que sus sueldos quizá no alcancen o terminen siendo muy ajustados para poder llevar adelante esos gastos y contingencias.

Va de suyo que en la disparidad salarial entre el salario más bajo y más alto, la universalización de las asignaciones pone un sesgo de injusticia cuando los cobran trabajadores que por su calidad de ingresos tienen un gran poder de ahorro.

La CGT en su momento – unificada y con Hugo Moyano a la cabeza - criticó duramente a Elisa Carrió cuando planteo que la Asignación Universal por Hijo debía ser cobrada por todos, por los más pobres y  por los más ricos sin excepción, ni escalas, porque suponía una transferencia de recursos a sectores que no los necesitaban.

Sin embargo el planteo actual de universalización de las asignaciones familiares tiene la misma lógica.

3- LA DEROGACIÓN DEL IMPUESTO A LAS GANANCIAS PARA LOS ASALARIADOS

Aquí cabría un razonamiento similar al anterior, puesto que no se discrimina salarios con gran capacidad de ahorro de salarios de subsistencia en términos amplios, poniendo a la subsistencia en este caso como aquella que permite un buen standard de vida.
"Esta marcha tiene muy poco de estas cualidades y sus reclamos están lejos de los trabajadores, porque la transferencia de ingresos que propone quiebra el principio solidario."

Hay cuestiones que producto de las transformaciones de la sociedad y del mundo del trabajo que se ha operado desde la década del ´70 a nivel mundial y, fundamentalmente, en los ´90 a nivel local han hecho mella, culturalmente, en el accionar sindical, perdiéndose cierta concepción solidaria que el sindicalismo tiene como base fundacional.

Esta marcha que se prepara para este 14 de marzo no tiene esencia sindical, sino está traspasada por el espíritu liberal contrapuesto al colectivismo gremial que plantea, efectivamente, la redistribución de la riqueza.

La solidaridad de los trabajadores, la solidaridad sindical tiene ese espíritu “robinhoodiano” de quitarle a los que más tienen para darle a los que menos tienen y eso incluye a trabajadores de alto poder adquisitivo.

Hay sectores sindicales que han luchado contra la cultura de los´90 que hoy se ven cooptados por esa cultura al tratar de poner un acento opositor - con la lógica que combatieron - a un proceso político que ha hecho en estos últimos 50 años la mayor redistribución de la riqueza a favor de los trabajadores, redistribución en la que hay que seguir trabajando porque la desigualdad aún persiste con cierta dureza.

Trabajar en esa línea implica salir de la mezquindad, proponer soluciones, efectivamente, solidarias; sin perder de vista la esencia misma de la organización sindical, lo que implica inclusive dejar de lado a veces aspiraciones personales en pos del interés colectivo.

Esta marcha tiene muy poco de estas cualidades y sus reclamos están lejos de los trabajadores, porque la transferencia de ingresos que propone quiebra el principio solidario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada